Hay creencias que nos cuesta soltar porque quedaron tan instaladas en nosotros que las vivimos como verdades irrefutables. Sin embargo, esas «verdades» hoy facturan intereses muy altos, especialmente cuando el trabajo en equipo es multigeneracional.
Hay creencias que nos cuesta soltar porque quedaron tan instaladas en nosotros que las vivimos como verdades irrefutables. Sin embargo, esas «verdades» hoy facturan intereses muy altos, especialmente cuando el trabajo en equipo es multigeneracional.
Si eres parte de la generación Baby Boomer como yo, seguro que estas afirmaciones están en tu radar; de niños eran casi una «cantaleta» o un disco rayado que se repetía en nuestras familias:
- «¡Coja oficio, deje de ser ocioso!»
- «¡La vida es dura, deje de perder el tiempo!»
- «¿Usted qué hace ahí sentado? ¡Póngase a hacer algo útil!»
- «Al que madruga, Dios le ayuda».
- «El pan solo se gana con el sudor de la frente».
Es un chip que traemos incorporado, ¿verdad? Nos metieron en la cabeza que estar quieto es casi un pecado capital; que cada segundo debe ser productivo; que, si no estás «negociando», estás fallando y no vas a llegar a «ningún Pereira».
Hace poco, acompañando a un equipo de trabajo, uno de sus integrantes expuso en una conversación valiente lo difícil que era para él integrar las creencias que cargaban sus pares e incluso su líder, con las que él traía en su propia maleta de vida. Ese choque de visiones estaba impidiendo encontrar un punto de encuentro que facilitara la innovación y el avance hacia los resultados del proyecto.
En ese momento, recordé una metáfora japonesa que aporté como recurso al equipo:
Los japoneses llaman OCIO a los «momentos afirmativos» de la existencia: tenderse en el césped a jugar con las nubes, caminar descalzo por una quebrada o buscar estrellas fugaces en una noche clara. Por el contrario, denominan NEG-O-CIO (la negación del ocio) a los momentos «negativos» de la existencia, porque estamos concentrados en el mandato de producir, producir y producir para ser exitosos, poderosos o para que los demás se sientan orgullosos de nosotros.
Advierto: No hay un juicio de valor en esto, pero el costo de ignorar el ocio es una factura muy alta.
Ocio Afirmativo vs. La Trampa del Vacío
El Ocio Afirmativo carga la batería; son esos instantes de soliloquio con tu alma. Son momentos que no producen renta, no generan un lead y no están en el calendario de Outlook. Pero son, precisamente, los que recargan tu energía, limpian tu mente y te reconectan con lo esencial.
Al otro lado de la moneda —el Neg-o-cio— está la trampa del vacío. Nos ocupamos tanto, pero tanto, en producir y acumular, que la vida se nos pasa volando sin siquiera advertirlo. Una agenda llena se convierte en una medalla, pero también en una cárcel invisible.
¿Un robot drenado o un estratega recargado?
Como adulto profesional que soy hoy, me pregunto con frecuencia: ¿Qué prefiero ser? He notado que estamos hasta el cuello por ese «coja oficio» cultural. Si no estamos ocupados, nos sentimos culpables. ¿El resultado? Profesionales con síndrome de burnout y la batería en rojo constante.
Cuando esto ocurre, el liderazgo inspirador decae. Los colaboradores observan en el espejo un comportamiento que no quisieran imitar: ven a un líder drenado que solo sabe drenar a los demás. La paciencia se desvanece y la capacidad para escuchar a los círculos de influencia se ve minada.
Las grandes ideas no nacen en la prisa. Nacen en el silencio, en la calma, en esos momentos de ocio «inútil» donde la mente divaga y hace conexiones inesperadas.
Deja de «Hacer» y empieza a «Ser»
Mi conclusión es esta: si seguimos creyendo que nuestro valor está solo en lo que producimos, nos estamos perdiendo la mitad de la película. Es hora de desaprender el «coja oficio» y abrazar el ocio como una inversión, no como una pérdida de tiempo.
Tu ocio no te quita tiempo; te da vida.
Pregunto:·
- ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que no tenía como objetivo «producir» nada, sino simplemente disfrutar el momento
- Te acompaña una voz permanente que te dice «deberías estar haciendo algo útil», ¿es tuya o es un eco del pasado que ya no te sirve?
- Y si te propones esta semana, a elegir un bloque de 30 minutos en tu agenda para practicar el «Ocio Afirmativo». Sin celular, sin metas, solo tú. ¿A ver qué descubres en ese silencio?

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