Los permanentes anuncios, informes y noticias que nos llegan a diario sobre conductas y acciones negativas de líderes deportivos, políticos, sociales, de opinión entre otros reflejan con claridad que algo en ellos esta cojeando, despiertan en los espectadores malestar, sensación de desconfianza y perdida de fe.
Los permanentes anuncios, informes y noticias que nos llegan a diario sobre conductas y acciones negativas de líderes deportivos, políticos, sociales, de opinión entre otros reflejan con claridad que algo en ellos esta cojeando, despiertan en los espectadores malestar, sensación de desconfianza y perdida de fe. Aparecen cuestionamientos que muchas de sus veces se quedan sin respuestas claras. Estos acontecimientos proponen reflexiones que nos llevan a indagar ¿Qué está pasando? ¿Dónde puede estar la causa que motiva esas conductas? ¿Qué nivel de consciencia nos habita que no evolucionamos, mas bien involucionamos?
Algunos expertos en liderazgo sostienen con gran acierto que el verdadero liderazgo positivo se alcanza cuando el líder logra trascender en el tiempo de manera positiva. Para lograrlo debe velar cuidadosamente por la protección y defensa de sus principios y valores éticos, de nada servirán sus estudios, conocimientos, títulos académicos y popularidad, si estos no reposan en los más finos cimientos estructurales de su personalidad.
Abordar el tema de los principios y valores éticos en el ser humano en forma profunda, nos obligaría hacer un estudio detallado y desmembrado de las distintas ciencias y disciplinas que tienen como base el estudio del comportamiento humano. (Antropología, Psicología, Sociología, Derecho entre otras) que siendo un tema verdaderamente apasionante desviaría por completo el tema central de este artículo; sin embargo, no sobra refrescar esos conceptos para diferenciar con mayor claridad lo que el gran maestro Stephen Covey de manera inspiradora denomino la ética del carácter y la ética de la personalidad, las cuales no pueden faltar en un verdadero líder positivo.
Basta dar un solo clic en Google sobre las palabras: “principios y valores éticos”, la oferta sobre estos conceptos en monografías, ensayos, artículos y tratados abundan! Referenciaremos solo la que responde a la pregunta : Qué es la ética y esta distinción me hizo sentido – me re afirmo lo aprendido en el colegio y en la facultad de Derecho. “La ética es una rama de la filosofía que incluye también estudiar la moral, la virtud, el deber ser, la felicidad y el buen vivir.
La palabra ética tiene su origen el latín ethikos que traduce carácter cuya función en la persona es relacionarse en forma intima con su accionar humano, determinado si estas son éticamente buenas o éticamente malas, no solo observa el hacer, valora todo el tiempo, la ética no es coactiva ni coercitiva, no está reglada, no es punible porque la fuerza de la Ley no la contempla.
El líder positivo tiene marcados en su piel, en su mirada, en sus acciones, valores tan elementales como la justicia, la libertad, la responsabilidad, la verdad y va un poco más allá, la fidelidad, la integridad, la compasión y la contribución. Estos principios son imperativos Universales de tipo general y son la traducción normativa del vivir humano, el líder positivo tiene la capacidad de articular y orientar sus decisiones y actos en conexión con ellos. Si en él sus principios y valores éticos están bien cimentados la balanza que sopesa sus acciones mantendrá su equilibrio sin esfuerzo, generará coherencia, confianza, competencia y estará enmarcado en la ética del carácter.
El Líder positivo vela también por la ética de la personalidad no en vano su proceso formativo no concluye, aborda todas las técnicas del mejoramiento continuo, desarrollo organizacional y trabaja por mantenerse vigente en las técnicas, tanto él como su empresa u organización y por consiguiente su equipo.
Por lo tanto el buen líder positivo integra como un matrimonio indisoluble los conceptos de ética de la personalidad y ética del carácter para trascender en los escenarios que él desee con la seguridad de marcar una huella, de trazar un camino y la firme convicción de que sus acciones no serán sometidas a las sentencias éticas ( juicios morales) que en el diario vivir hacemos los televidentes, lectores, radio escuchas y el ciudadano de a pie porque sus principios y valores éticos están intachablemente estructurados.

0 Comments